“No cabe duda de que todos atravesamos una situación difícil”. El presidente de la principal asociación de comerciantes vitorianos, Gasteiz On, Javier González de Mendoza, avisa de la posible destrucción del tejido comercial de la ciudad de continuar los problemas de liquidez y financiación, aunque confía en que la “delicada situación” de ahora mejore, “que sin duda lo hará”.
¿Cree que hay un clima de desconfianza en la población que hace que se gaste menos?
Está claro que sí. Desde hace casi un año asistimos a un auténtico bombardeo de noticias negativas en torno a la economía. Si antes ya había desconfianza, desde el mes de octubre, con las alarmantes cifras de desempleados y el aumento de los expedientes de regulación de las empresas, ese ambiente se ha generalizado tanto que ha provocado un descenso del consumo notable. Sin embargo, la campaña de Navidad, tampoco ha sido tan mala como cabía esperar y ha servido para salvar el ejercicio.
¿Qué medidas están tomando? ¿La crisis agudiza el ingenio de los comerciantes?
Dicen los expertos que toda crisis conlleva oportunidades, y por eso espero que la actual situación sirva para poner freno a los disparatados precios de venta y alquiler de los locales comerciales, que impiden prosperar a muchas buenas ideas. También puede ser un buen momento para abordar una reconversión del sector para su adaptación al mercado. Un aspecto éste en el que el pequeño comercio tradicional, más flexible que el grande, puede utilizar para subirse al carro de las nuevas tecnologías y explorar nuevos mercados, productos y servicios.
También debemos aprovechar la situación para poner en valor la mayor calidad de los productos del comercio urbano, ofrecer una atención amable y cercana y prestar un buen servicio postventa. Pero, para que el sector aproveche las oportunidades, hace falta que las administraciones implementen instrumentos de apoyo que permitan reestructurar y mejorar los comercios introduciendo nuevos procesos y nuevas técnicas de gestión y que los comerciantes realicemos un esfuerzo de imaginación para crear y poner en marcha nuevos incentivos y medidas de fidelización para nuestros clientes. Lo que no debemos hacer es lo que venimos observando desde el pasado mes de septiembre; el constante goteo de comercios -fundamentalmente de grandes marcas- que realizan promociones agresivas. Estos precios especiales que aparecen sólo son ‘pan para hay y hambre para mañana’.
¿Cómo han ayudado las propuestas de las instituciones?
Los ayuntamientos de las ciudades deben poner todos los medios para implementar un urbanismo comercial que haga posible el objetivo de contar con una ciudad compacta, comprometida con el desarrollo y el urbanismo sostenible, amable y vivible para sus ciudadanos. No cabe duda de que el anunciado proyecto Alhóndiga, que se va a realizar en Vitoria, puede ser una buena base de partida, pero hace falta una mayor concreción y aclarar cómo ese proyecto piensa incentivar un comercio que sea clave en el éxito de dicho proyecto. El comercio asociado en torno a la asociación Gasteiz On ha demandado siempre un auténtico Plan de Comercio con objetivos compartidos y negociados con el sector que sea aceptable y asumible para los que día a día arriesgamos patrimonio y vida en un proyecto de negocio.
¿Cómo ven desde Gasteiz On el futuro más inmediato?
Este año va a ser muy difícil para el comercio, pero puede ser un buen momento para aprovecharlo en la realización de obras de mejora y actualización. Algunas entidades financieras, como en nuestro caso la Caja Vital Kutxa, han puesto a disposición del comercio de la ciudad líneas de crédito preferente a través de Gasteiz On, que pueden ser un buen apoyo para cuando pase esta delicada situación que, sin duda, pasará. Pero que exista esa línea de crédito no quiere decir que eso sea suficiente. Las instituciones tienen que ponerse las pilas, incrementar el gasto en programas de apoyo al comercio y, sobre todo, a proyectos innovadores y de futuro para el sector.
¿Qué aporta el comercio a una ciudad?
Pues lo que aporta es mucho y además muy importante. Como he dicho antes, el comercio urbano es la mayor empresa de la ciudad, tanto por el número de empleados -10.000- como por su aportación al PIB, que es un porcentaje cercano al 12%. Pero es que, además, el comercio proporciona riqueza -empleo indirecto y compra de bienes y servicios-, calidad de vida y un espacio de encuentro para la ciudadanía.